El Hogar de Cristo Virgen de La Merced tiene nueva casa. La institución dejó el inmueble que ocupaba en la calle Congreso y se instaló en la sede de la Fundación Apoyar (Buenos Aires 1.233), que le cedió sus instalaciones. Anoche se hizo la inauguración de las nuevas funciones del edificio, que cuenta con varios dormitorios (30 plazas) a los que se equipó con camas y colchones nuevos: consultorios, sala multiuso, consultorios baños y patio.

El tradicional corte de cintas estuvo a cargo del presidente de la Fundación Apoyar, Oscar Castillo, y del doctor Gustavo Marangoni, experto en adicciones y asesor médico del hogar.

Luego, el padre Walter Mansilla, asesor del Hogar, explicó de qué manera se trabaja. Dijo que se va por etapas según la intención de los jóvenes adictos. “En la primera etapa están los que no se han decidido todavía a dejar la droga. A ellos se les da desayuno y almuerzo”, explicó. Cuando ya han optado por rehabilitarse, se les dicta talleres. En una etapa más avanzada se los deriva a distintas granjas. De todos modos, el Hogar ya está haciendo funcionar una granja propia en Leales. Allí crían pollos, cerdos y ranas y cultivan huertas. Sólo falta construir las casas para albergar a los chicos. Con estas actividades se busca brindar un acompañamiento personalizado a los jóvenes. También se da contención a aquellos jóvenes que dejaron de consumir pero que siempre corren el riesgo de sufrir una recaída. Y hay un espacio para personas en situación de calle, sobre todo, mujeres. “Aspiramos a tener una casa que sea exclusiva para mujeres”, adelantó el padre Mansilla.

CORTE DE CINTAS. El doctor Marangoni y el empresario Oscar Castillo.

Cuando Castillo tomó la palabra, dijo que la Fundación Apoyar se sentía honrada de ceder su sede al Hogar. Destacó la importancia del voluntariado social en estos tiempos difíciles y rescató palabras de la santa Madre Teresa de Calcuta. “Ella decía que lo nuestro (en referencia a su obra) es como una gota en el océano, pero que el océano no sería igual sin esa gota. Y es así, porque cuando uno más hace, más se da cuenta de lo que falta por hacer. Nosotros queremos ser esa gota que hace la diferencia”, resumió.

La bendición de las instalaciones renovadas corrió por cuenta del vicario general de la arquidiócesis, padre José “Pepe” Abuín. El sacerdote hizo hincapié en la necesidad de dar respuestas materiales a las necesidades de algunas personas, pero sobre todo, de escuchar a los otros. “Hay que abrir las puertas en dos sentidos: las puertas de las casas y las puertas del corazón. Esto último es, quizás, más difícil”, remarcó.

Del acto participaron los directores de la Fundación Apoyar Álvaro Bulacio, Juan Carlos Aranda, José Ortega y Guadalupe Bulacio. También estuvieron presentes el padre Jesús Fernández, en representación de Cáritas, y miembros del voluntariado que atiende el Hogar.